Reconocer un embrague que patina
Las revoluciones del motor suben pero el coche no acelera en proporción, sobre todo en cuesta, con carga o en marchas largas. Un olor a quemado tras un esfuerzo es otra señal: es el disco de embrague el que se calienta.
La prueba: en 4.ª o 5.ª marcha a unos 50 km/h, acelere a fondo. Si la aguja del cuentarrevoluciones sube disparada sin que la velocidad acompañe, el embrague está patinando.Las causas más probables
- Disco de embrague desgastado. El desgaste normal por kilometraje, acelerado en ciudad, remolcando o por conducir con el pie apoyado en el pedal.
- Aceite en el disco. Procede de un retén que tiene fuga, en el lado del motor (cigüeñal) o en el lado de la caja (árbol de entrada).
- Mando del embrague defectuoso que no libera completamente el mecanismo.
- Volante motor bimasa desgastado, que se sustituye junto con el kit.
¿Tiene algo que ver la caja de cambios?
No: un embrague que patina no significa que la caja de cambios esté dañada. La reparación consiste en sustituir el kit de embrague y, con frecuencia, el volante motor si es bimasa. La única excepción: si el aceite que ensucia el disco proviene del retén del árbol de entrada de la caja, ese retén debe cambiarse al mismo tiempo.
¿Se puede seguir circulando?
Unos pocos días, con mucha suavidad. El patinaje empeora rápidamente, calienta el volante motor y puede acabar dejándole inmovilizado en plena cuesta. Evite remolcar y los adelantamientos.
Importante si su caja de cambios también está al límite
La sustitución del embrague obliga a desmontar la caja de cambios. Si esta ya presenta ruidos o chasquidos, es el momento de reemplazarla por una caja de cambios reconstruida en intercambio estándar, con hasta 24 meses de garantía: así evita un segundo desmontaje.