Una fuga que no debe ignorar
Una caja de cambios automática funciona gracias a la presión de su aceite: es él quien acciona los embragues internos y lubrica el conjunto. Incluso una pérdida moderada puede provocar patinaje, golpes o modo degradado. El aceite de la caja de cambios automática suele ser rojizo cuando es nuevo y marrón cuando ha envejecido.
Las causas más probables
- Junta del cárter de aceite o de la mecatrónica, bajo la caja de cambios.
- Retén de salida, en el paso de los semiejes o del árbol.
- Manguitos o racores del enfriador de aceite de la caja, generalmente en la parte delantera del motor.
- Junta del convertidor, entre el motor y la caja de cambios.
- Cárter fisurado tras un golpe.
¿Se puede seguir conduciendo?
Con unas pocas gotas, sí, el tiempo justo para comprobar el nivel siguiendo escrupulosamente el procedimiento del fabricante: en muchas cajas de cambios, el nivel se verifica a una temperatura precisa y sin varilla de nivel. Con una fuga importante, no.
¿Reparar o sustituir?
Las juntas y los manguitos se reemplazan sin desmontar la caja de cambios, con una puesta a nivel del aceite recomendado. Si la caja de cambios ha funcionado con falta de aceite y ahora patina o golpea, el desgaste interno ya está presente: una caja de cambios automática reconstruida, probada y garantizada hasta 24 meses, es entonces la solución segura.