Humo blanco: ¿vapor normal o líquido que se quema?
Al arrancar con frío o con humedad, un fino humo blanco que desaparece en pocos minutos es simple condensación: no hay nada anormal. Lo que debe preocupar es un humo blanco espeso y persistente, con el motor caliente y un ligero olor dulzón: es el líquido refrigerante quemándose en los cilindros.
Las causas más probables
- Junta de culata defectuosa. Permite el paso del líquido refrigerante hacia la cámara de combustión. Es la causa más frecuente.
- Culata agrietada, a menudo tras un sobrecalentamiento; frecuente en motores diésel.
- Intercambiador aceite/agua perforado: el aceite y el refrigerante se mezclan.
- En un diésel, un inyector o bujías de precalentamiento defectuosos producen un humo blanco-grisáceo de combustible mal quemado, especialmente en frío.
¿Se puede seguir circulando?
Lo menos posible, vigilando la temperatura. Una junta de culata que pierde hace subir la temperatura del motor, y un sobrecalentamiento deforma la culata: la reparación se vuelve entonces mucho más costosa. Si la aguja se acerca al rojo, deténgase.
¿Reparar o sustituir?
La junta de culata se sustituye si el motor no ha sufrido un sobrecalentamiento excesivo, con un control y rectificado de la culata obligatorios. Si la culata está agrietada o el motor ha sufrido un sobrecalentamiento severo, un motor reconstruido en intercambio estándar, entregado como motor parcial, suele ser la opción más segura: usted conserva sus accesorios y se beneficia de hasta 24 meses de garantía. En ese caso, haga revisar el circuito de refrigeración antes de la instalación.